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Blog personal sobre BDSM y nuestra forma de vivirlo desde Tenerife, Canarias

Entradas con la etiqueta ‘opinión’

Sobre la relación transitiva de la sumisión

Nosotros

Creado el 22 de abril de 2017 por

Aunque el título del post pueda llevar a confusión, realmente se trata de una reflexión sobre la responsabilidad del Dominante.

Me he topado en varias ocasiones, directamente como afectado o como testigo, con situaciones en las que una persona sumisa, con dominante declarado y collar, comete alguna falta de respeto o similar.

Tal y como dictan las normas y la lógica, me he, o se han, dirigido a su dominante para comentar lo ocurrido y pedir explicaciones o simplemente informar, y cual es mi sorpresa cuando estas personas contestan con un “Eso es cosa suya”, “¿A mí qué me dices?” o “Ella e libre para decir lo que quiera”.

Si bien la tercera opción es totalmente lícita en su relación, ya que se trata de un acuerdo entre las partes, no implica que disuelva la responsabilidad del Dominante en un entorno social.

Para los que no conozcan esta sencilla regla, una persona que se declara sumisa, esclava, propiedad o como quiera declararse, de otra persona dominante, y dicha persona dominante la acepta como tal, inmediatamente queda bajo la responsabilidad de esta, para las cosas buenas y las malas.

Esto quiere decir que, en última instancia, la parte dominante es la responsable de cualquier cosa que haga la parte sumisa en un entorno social. Ya sea porque no le ha explicado las normas que acaten en dicho entorno, porque directamente no quiera que las cumpla o simplemente por llevarla a sabiendas de que no las seguiría o no estaba preparada para ello.

Y volvemos entonces al punto del post. Si una persona sumisa me falta al respeto en un entorno social, yo no tengo absolutamente nada que discutir con ella. Directamente me dirigiré a su Dominante para comentarle la situación o pedir explicaciones.

A partir de ahí, que el Dominante acepte o no que haya sido una falta de respeto, quiera defenderla o disculparse, es otro tema totalmente diferente, pero lo que no concibo es que intente diluir la responsabilidad que tiene para con ella.

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Comunidad vs Intimidad

Nosotros

Creado el 26 de marzo de 2015 por

Quería compartir con todo el mundo un tema que parece que ha provocado más de un malentendido o malestar. Como siempre, esto es una opinión personal, y no un intento de imposición ni la posición oficial de ninguna comunidad a la que pertenezca.

El gran problema, desde mi punto de vista, es la confusión que existe entre lo que es una comunidad y lo que conlleva y lo que es la intimidad y lo que esta a su vez también conlleva.

Según la RAE una comunidad es un “Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes.” En nuestro caso, un grupo de personas con un tema en común que es el BDSM… ¡y eso es todo!.

En contraposición, la intimidad es la “Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.” (RAE). Es decir, tu círculo de personas de confianza, con la que te apetece compartir no solo un café, sino otras facetas de la vida.

Parece ser creencia común y aceptada que para estar en una comunidad uno ha de ser amigo y compartir su intimidad con el resto de componentes de la misma, ¡y nada más lejos de la realidad!. En este ambiente la comunidad gira en torno a un tema que ya de por sí expone parte de dicha intimidad, algo tan profundo e importante como es nuestra sexualidad, hablando en su más amplio espectro.

Esta confusión ha llevado, lleva y llevará a casos como que se culpe a la comunidad por el comportamiento, opiniones o acciones de miembros fuera de la misma; que se formen subgrupos y segmentaciones beligerantes basados en amistades e intereses pasajeros; que se generen y aviven conflictos basados en amiguismos o antipatías y se pretenda manipular a la comunidad para que tome parte por uno u otro lado y un amplio etcétera.

Pero no nos rasguemos las vestiduras, porque esto es parte de las dinámicas de grupo en cualquier comunidad, ya sea de BDSM o de macramé. La única diferencia es que se presupone en este entorno algo que por desgracia no abunda tanto como debería: el respeto y la madurez.

Una comunidad BDSM ideal es aquella en la que los participantes, independientemente de sus filias, amistades o antipatías sepan donde están y para qué: un lugar para compartir ideas, discutir posiciones y realizar actos sociales donde no se inmiscuya la intimidad más allá de lo recomendable, en el que conocer gente con cuyas ideas comulgues y con las que no… y eso, de forma natural, da lugar a que cada miembro de la misma cree sus círculos de intimidad con los que compartir eventos privados, otras aficiones o incluso quizás forjar alguna relación.

En dicha comunidad los participantes son proactivos. No esperan una guía o un permiso para escribir artículos, proponer actividades, cursos de formación, eventos sociales o cualquier otra cosa que sirva para sumar, para ser constructivos y ayudar al resto.

¿Que dos o más miembros de la misma entran en conflicto? que lo resuelvan donde debe resolverse, en la intimidad.
¿Que un miembro quiere hacer un evento pero quiere vetar el acceso al mismo? pues que no use la comunidad y lo haga en su ámbito íntimo.

¿Que en un evento de la comunidad hay personas con las que un miembro no comulgue? pues que respete las normas mínimas de educación y evite a esa persona. Un conflicto inútil no ayuda a nadie.

¿Que un miembro no está de acuerdo con las normas de una comunidad? pues que proponga cambios, use los medios que existen para tal fin o se vaya, pero hacerlo echando mierda sin posibilidad de réplica además de ser muy poco elegante demuestra la cobardía y/o intereses espurios de dicho individuo.

En definitiva, y para los que han aguantado hasta aquí, se debe separar muy bien lo que es ámbito de una comunidad y lo que lo es del ambiente íntimo, para evitar problemas ficticios y extenderlos a miembros a los que no les interesan.

Un saludo.

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Privacidad vs hermetismo

Nosotros

Creado el 8 de julio de 2014 por

He observado que de un tiempo a esta parte parece que se ha olvidado un elemento que ha sido siempre primordial en esta comunidad de practicantes, que es la discreción y el derecho de privacidad. Por eso escribo este artículo dando mi opinión.

Para ilustrarlo expongo a continuación algunos hechos que he vivido en primera persona y ante los que me he quedado anonadado:

  1. Dar datos personales y privados de personas no presentes en una reunión, sin venir a cuento y con todo lujo de detalles.
  2. Mostrar fotografías comprometedoras de terceros sin su consentimiento, pudiendo ponerlos en un compromiso ante personas a las que no conoce.
  3. Tras encontrarnos casualmente con alguien de este mundo en un sitio público, ver cómo nos señalaba desde lejos junto a un grupo de personas ajenas al mismo.
  4. Tras un evento privado y sin consentimiento, ser difundidos hechos ocurridos en el mismo a personas y grupos no presentes.
  5. Difundir públicamente, y de forma parcialista, las penas y pesares de una relación privada concluida tratando de afectar a la imagen del otro implicado.
  6. Convertir una reunión en la que se debería hablar de BDSM en una ocasión para criticar de forma destructiva lo que no le gusta de otras personas o colectivos no presentes.
  7. En un lugar público hablar más alto de lo debido o hacer ostentaciones innecesarias que ponen en un aprieto al resto de asistentes.

Siempre, en este mundo y en el resto, han habido “correveidiles” y personas que no son comedidas en sus actos, pero que se les tolera por uno u otro motivo, sabiendo lo que hay que hacer y/o decir en su presencia. Pero por aquí se comparten vivencias y sentimientos que tocan nuestro ámbito más privado, la sexualidad entendida en su sentido más amplio.

Cuando alguien se encuentra ante personas que de motu propio se atreven a compartir con otra esa parte tan íntima lo mínimo, en mi opinión, es corresponderle tratando esa información con el respeto y comedimiento debido. Si además ha ocurrido en el ámbito de un evento privado, pues más aún. Si una persona ha depositado en alguien una confianza tiene la obligación de preservarla.

¿Quiere decir esto que se ha de volver al hermetismo que imperaba en el pasado? ¿que no se va a poder contar nada de nadie ni de nada que haya acontecido?. Pues no es la idea. Se pueden comentar anécdotas obviando los actores o detalles que puedan identificarlos, se pueden dar opiniones, sin juzgar, para aprender de aciertos y errores, se pueden compartir vivencias sin exponer el derecho a la intimidad propio ni de terceros. En resumidas cuentas, comunicar constructivamente, compartir, aprender de los demás, transmitir experiencias y enriquecernos mutuamente.

Lo que me preocupa es que esta gente se cree no solo con el derecho, sino con la obligación de hacer lo que hace, y si se le recrimina monta en cólera y ataca preguntando que qué se tiene que ocultar. Pues ocultar nada, simplemente guardar un derecho fundamental recogido en el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Y todo esto sin nombrar las normas más mínimas de educación, convivencia y correspondencia.

Como digo en todos mis artículos, al final cada uno elige con quien compartir su ámbito privado y público, y hasta donde, pero me gustaría llevar estos hechos a reflexión y debate. ¿Donde y cuando se ha perdido este elemento fundamental?.

Fuentes

RAE

discreción.
(Del lat. discretĭo, -ōnis).
1. f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar.
2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad.
3. f. Reserva, prudencia, circunspección.
– http://lema.rae.es/drae/?val=discreci%C3%B3n

privacidad.
1. f. Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión.
– http://lema.rae.es/drae/?val=privacidad

Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 12.

“Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.”
– http://www.un.org/es/documents/udhr/

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 17.

1. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques.
– http://www2.ohchr.org/spanish/law/ccpr.htm

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El BDSM no es “sano”

Nosotros

Creado el 6 de agosto de 2011 por

Tengo una pequeña guerra personal con el tema de “sano” y BDSM.

Todo empieza por las consabidas siglas SSC (Safe, Sane and Consensual) acuñadas en 1983 por David Stein. Al traducirlas al español, mucha gente las tradujo como seguro, sano y consensuado, cayendo en el false friend de Sane = Sano. Por suerte, hoy en día está mucho más extendida la opción seguro, sensato y consensuado, aunque cierto reducto, como aquellos famosos galos, sigue defendiendo el uso de la palabra “sano”.

Desde mi punto de vista el BDSM jamás podrá ser sano… puede ser sentato, consensuado y seguro, pero dudo mucho que la gran mayoría de las prácticas físicas puedan ser consideradas sanas de ninguna forma, ya que no contribuyen a un mejor estado físico.

Veamos que dice la RAE al respecto:

sano, na. (Del lat. sanus).

1. adj. Que goza de perfecta salud. U. t. c. s.
No es aplicable al BDSM como entidad, aunque hayan comunidades que nos dan envidia, y no de la sana, precisamente… esa tampoco existe  😉

2. adj. Seguro, sin riesgo.
Por mucho que se apliquen las medidas oportunas de seguridad, estamos hablando en muchas ocasiones de prácticas de riesgo, y los accidentes ocurren aunque no lo queramos. Por lo tanto, no podemos decir que no conlleve riesgo alguno.

3. adj. Que es bueno para la salud. Alimentación sana. País, aire sano.
El BDSM no es bueno para la salud de ninguna forma que yo sepa… aunque sí para el espíritu.

4. adj. Dicho de un vegetal o de lo perteneciente a él: Sin daño o corrupción. Árbol, melocotónsano. Madera sana.
A menos que hablemos de fornifilia, no creo que este punto sea aplicable.

5. adj. Libre de error o vicio, recto, saludable moral o psicológicamente. Principios sanos. Doctrina, crítica sana.
Lo siento, pero no concibo una práctica o persona practicante de BDSM libre de vicio, y dudo que la moral judeocristiana en la que la mayoría nos hemos criado vea nuestras prácticas con buen ojo.

6. adj. Sincero, de buena intención.
Bueno, en esta me han pillado. Nosotros siempre vamos con la mejor intención… no cuela ¿no?.

7. adj. coloq. Entero, no roto ni estropeado. No queda un plato sano.
Bueno, he visto según que partes de cuerpos de según que personas que en algunos momentos concretos distan mucho de adecuase a esta definición.

Visto esto, no veo como puede llegar a ser sano recibir fustazos, palazos o latigazos; ser encerrado en una jaula, comer de un bol, ser atado o inmovilizado, o cualquiera de la miríada de prácticas que conforman este crisol al que llamamos BDSM.

PD: espero que el tono irónico y jocoso con el que trato el tema no sea visto como una falta de respeto ni se saque de contexto.

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