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Blog personal sobre BDSM y nuestra forma de vivirlo desde Tenerife, Canarias

Privacidad vs hermetismo

Creado el 8 de julio de 2014 por

He observado que de un tiempo a esta parte parece que se ha olvidado un elemento que ha sido siempre primordial en esta comunidad de practicantes, que es la discreción y el derecho de privacidad. Por eso escribo este artículo dando mi opinión.

Para ilustrarlo expongo a continuación algunos hechos que he vivido en primera persona y ante los que me he quedado anonadado:

  1. Dar datos personales y privados de personas no presentes en una reunión, sin venir a cuento y con todo lujo de detalles.
  2. Mostrar fotografías comprometedoras de terceros sin su consentimiento, pudiendo ponerlos en un compromiso ante personas a las que no conoce.
  3. Tras encontrarnos casualmente con alguien de este mundo en un sitio público, ver cómo nos señalaba desde lejos junto a un grupo de personas ajenas al mismo.
  4. Tras un evento privado y sin consentimiento, ser difundidos hechos ocurridos en el mismo a personas y grupos no presentes.
  5. Difundir públicamente, y de forma parcialista, las penas y pesares de una relación privada concluida tratando de afectar a la imagen del otro implicado.
  6. Convertir una reunión en la que se debería hablar de BDSM en una ocasión para criticar de forma destructiva lo que no le gusta de otras personas o colectivos no presentes.
  7. En un lugar público hablar más alto de lo debido o hacer ostentaciones innecesarias que ponen en un aprieto al resto de asistentes.

Siempre, en este mundo y en el resto, han habido “correveidiles” y personas que no son comedidas en sus actos, pero que se les tolera por uno u otro motivo, sabiendo lo que hay que hacer y/o decir en su presencia. Pero por aquí se comparten vivencias y sentimientos que tocan nuestro ámbito más privado, la sexualidad entendida en su sentido más amplio.

Cuando alguien se encuentra ante personas que de motu propio se atreven a compartir con otra esa parte tan íntima lo mínimo, en mi opinión, es corresponderle tratando esa información con el respeto y comedimiento debido. Si además ha ocurrido en el ámbito de un evento privado, pues más aún. Si una persona ha depositado en alguien una confianza tiene la obligación de preservarla.

¿Quiere decir esto que se ha de volver al hermetismo que imperaba en el pasado? ¿que no se va a poder contar nada de nadie ni de nada que haya acontecido?. Pues no es la idea. Se pueden comentar anécdotas obviando los actores o detalles que puedan identificarlos, se pueden dar opiniones, sin juzgar, para aprender de aciertos y errores, se pueden compartir vivencias sin exponer el derecho a la intimidad propio ni de terceros. En resumidas cuentas, comunicar constructivamente, compartir, aprender de los demás, transmitir experiencias y enriquecernos mutuamente.

Lo que me preocupa es que esta gente se cree no solo con el derecho, sino con la obligación de hacer lo que hace, y si se le recrimina monta en cólera y ataca preguntando que qué se tiene que ocultar. Pues ocultar nada, simplemente guardar un derecho fundamental recogido en el artículo 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el 17 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Y todo esto sin nombrar las normas más mínimas de educación, convivencia y correspondencia.

Como digo en todos mis artículos, al final cada uno elige con quien compartir su ámbito privado y público, y hasta donde, pero me gustaría llevar estos hechos a reflexión y debate. ¿Donde y cuando se ha perdido este elemento fundamental?.

Fuentes

RAE

discreción.
(Del lat. discretĭo, -ōnis).
1. f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar.
2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad.
3. f. Reserva, prudencia, circunspección.
– http://lema.rae.es/drae/?val=discreci%C3%B3n

privacidad.
1. f. Ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión.
– http://lema.rae.es/drae/?val=privacidad

Declaración Universal de los Derechos Humanos. Artículo 12.

“Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.”
– http://www.un.org/es/documents/udhr/

Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Artículo 17.

1. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques ilegales a su honra y reputación.
2. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra esas injerencias o esos ataques.
– http://www2.ohchr.org/spanish/law/ccpr.htm

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En el BDSM no todo vale

Creado el 20 de diciembre de 2013 por

Este artículo quizás sea algo polémico, pero ante la proliferación de personas y personajes que hacen de su insumisión o ignorancia su bandera no puedo, ni debo, quedarme callado. Y lo haré respondiendo a tanta frase, normalmente agresiva, que he ido leyendo a lo largo del tiempo.

¿Quien ha puesto las normas del BDSM? ¿Por qué he de seguirlas como un borrego? ¡Yo lo vivo como yo quiera!

Partimos de la base de que esta última afirmación es cierta en el entorno privado, pero creo que está claro que estas afirmaciones se hacen en un entorno social y público, y normalmente cuando el individuo se da cuenta de que no encaja, o porque por su comportamiento se le ha dado de lado, se le ha reprobado alguna actitud o intenta obtener atención polemizando.

Y si hablamos de un entorno social, y como animales sociales que somos, sabremos que todo grupo y entorno social tiene normas y protocolos, y que los individuos que no los cumplen son expulsados o repudiados de los mismos. ¿Que pasa cuando alguien decide que un juzgado es el sitio ideal para ir desnudo? ¿o si alguien en una parroquia cristiana decide que lo que mola es ser satanista y hacer apología del demonio? ¿y si decide ir en tanga al trabajo?.

Estas normas sociales, excepto en algunos casos concretos como las religiones, no han sido dictadas por nadie. Han sido constructos que se han formado alrededor de la experiencia colectiva con diferentes fines y que han sido secundadas y asumidas porque se ha visto que funcionaban y eran coherentes en ese entorno.

En nuestro caso concreto muchas de las normas de protocolo se han desarrollado, y se siguen desarrollando hoy en día, como refinamientos de un comportamiento coherente con lo que se dice ser, un sistema de comunicación, verbal y no verbal, que nos permite a los que nos conocemos saber datos de nuestros contertulios sin necesidad de interminables y agotadores interrogatorios y evitar malentendidos y situaciones embarazosas. Además, en su base, difieren muy poco de una normas de conducta de educación estándares.

Si sabemos observar podemos, por ejemplo, conocer el rol y estado de un contertulio, las vinculaciones existentes, la educación que ha recibido o las tendencias, lo que podemos esperar o no de ellos, etc. Esto también proporciona a los integrantes de esta comunidad una primera medida de seguridad, al detectar individuos conflictivos o con fantasías o ideas que se alejan de la realidad o de nuestra visión. Yo en lo particular, y a menos que se me falte al respeto directamente, nunca reprocho nada a nadie, pero el comportamiento es la tarjeta de visita, y tal y como se comporte lo clasifico, y en base a eso decido que tipo de interacción social quiero con esa persona.

Y llegados a este punto me pregunto. Si las normas de este grupo social le molestan ¿por qué se empeña en decir que pertenece al mismo? ¿qué le lleva a reunirse con la gente que tanto desprecia?. Pues a mi se me ocurren varias razones: porque está de moda, porque creen ver en este mundo un coto de caza “fácil”, porque son débiles de carácter, polemistas de oficio, rebeldes sin causa o, y tengo la esperanza que este sea el motivo mayoritario, por simple ignorancia de las normas y protocolos del mundo en el que desean entrar. Este último punto es fácilmente solventable si se tiene la voluntad. Los demás pueden ser un problema.

También me hace mucha gracia que estos individuos enarbolen el “respeten mi forma de vivirlo” mientras insultan, critican, ponen de enfermo para arriba a todo el que no piense como él y se erigen en estandartes de la verdad y la razón usando la violencia como método. ¿No es ridículo que alguien trate de cambiar y dar lecciones sobre algo que desconoce?. Es como un cura dando lecciones de sexualidad. Así que no señores, no tiene por qué respetarse su actitud. Se respeta a las personas, no a sus extrañas ideas.

Individuos del mundo. El BDSM es así, con sus normas y sus protocolos, heredados después de muchos años de pruebas, reuniones, errores, aciertos y, sobre todo, en evolución. Si quieren cambiar algo creo que esta no es la actitud. Si tienen que predicar háganlo con el ejemplo y quizás otras personas puedan formar un juicio cercano al suyo. Muy pocas normas son absolutas y existen miles de variantes, incluso contradictorias dependiendo del subgrupo, pero es lo que nos define como cultura.

¿Que no gusta un rito? que no se haga. ¿Que un Dominante ha impuesto a su sumiso un protocolo diferente al común?, perfecto, su entorno lo conocerá y asumirá. ¿Que un subgrupo tiene otras normas? estupendo… pero por favor, no manchen años de historia con un discurso basado en la ignorancia y, volviendo al título del post no, no todo vale en el BDSM.

Yo es que soy un sumiso insumiso. Quien quiera tenerme, así soy yo. Busco a un buen Amo respetable y coherente.

Entonces ¿qué son esta personas? ¿vainillas a las que le gustan que les den caña en la cama?, ¿qué buscan?, ¿no detectan la incoherencia?.

La mayoría de los casos que he visto de este tipo se trata de sumisos jóvenes, inexpertos o que se han llevado muchos malos tragos en este mundo. Pero como he comentado antes, el comportamiento que cada uno tenga es el que le define de cara a los demás.

Si alguien busca un Dominante serio, ¿qué le hace pensar que esa actitud le va a atraer en algo?. Un Dominante respetable y coherente busca un complemento a su altura, alguien de quien sentirse orgulloso, en definitiva, a su sumiso. Alguien con la actitud de insumiso lo que va a atraer es a toda esa caterva de individuos que se hacen pasar por dominantes, que lo usará, maltratará y tirará. Y eso fortalecerá más su sentimiento de insumisión, y entrará en un círculo vicioso.

Si como dije al principio lo que quiere la persona en cuestión es sexo duro con componentes BDSM, ¿por qué no lo dice así de claro?. No tiene nada de malo y es divertidísimo, pero por favor, no desprestigiemos el adjetivo sumiso.

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Viaje por Madrid y Valencia

Creado el 18 de julio de 2012 por

Bueno, hace mucho que no actualizamos el blog. La verdad es que hemos estado poniendo nuestros esfuerzos en sacar adelante el foro http://canarias.bdsmlibre.com y le hemos dedicado poco tiempo a este medio.

No hemos estado desaparecidos, y si bastante activos en la vida real™ y otros medios. Dicho esto aprovecho para comentar que durante la segunda semana de agosto estaré en Madrid y Valencia, y me gustaría poneros cara a todas esas personas con las que llevo tanto tiempo hablando.

Así que ya sabéis. Si queréis tomaros un café, copa o té y charlar un rato, poneos en contacto conmigo y vemos cómo quedar.

Un saludo.

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El BDSM no es “sano”

Creado el 6 de agosto de 2011 por

Tengo una pequeña guerra personal con el tema de “sano” y BDSM.

Todo empieza por las consabidas siglas SSC (Safe, Sane and Consensual) acuñadas en 1983 por David Stein. Al traducirlas al español, mucha gente las tradujo como seguro, sano y consensuado, cayendo en el false friend de Sane = Sano. Por suerte, hoy en día está mucho más extendida la opción seguro, sensato y consensuado, aunque cierto reducto, como aquellos famosos galos, sigue defendiendo el uso de la palabra “sano”.

Desde mi punto de vista el BDSM jamás podrá ser sano… puede ser sentato, consensuado y seguro, pero dudo mucho que la gran mayoría de las prácticas físicas puedan ser consideradas sanas de ninguna forma, ya que no contribuyen a un mejor estado físico.

Veamos que dice la RAE al respecto:

sano, na. (Del lat. sanus).

1. adj. Que goza de perfecta salud. U. t. c. s.
No es aplicable al BDSM como entidad, aunque hayan comunidades que nos dan envidia, y no de la sana, precisamente… esa tampoco existe  😉

2. adj. Seguro, sin riesgo.
Por mucho que se apliquen las medidas oportunas de seguridad, estamos hablando en muchas ocasiones de prácticas de riesgo, y los accidentes ocurren aunque no lo queramos. Por lo tanto, no podemos decir que no conlleve riesgo alguno.

3. adj. Que es bueno para la salud. Alimentación sana. País, aire sano.
El BDSM no es bueno para la salud de ninguna forma que yo sepa… aunque sí para el espíritu.

4. adj. Dicho de un vegetal o de lo perteneciente a él: Sin daño o corrupción. Árbol, melocotónsano. Madera sana.
A menos que hablemos de fornifilia, no creo que este punto sea aplicable.

5. adj. Libre de error o vicio, recto, saludable moral o psicológicamente. Principios sanos. Doctrina, crítica sana.
Lo siento, pero no concibo una práctica o persona practicante de BDSM libre de vicio, y dudo que la moral judeocristiana en la que la mayoría nos hemos criado vea nuestras prácticas con buen ojo.

6. adj. Sincero, de buena intención.
Bueno, en esta me han pillado. Nosotros siempre vamos con la mejor intención… no cuela ¿no?.

7. adj. coloq. Entero, no roto ni estropeado. No queda un plato sano.
Bueno, he visto según que partes de cuerpos de según que personas que en algunos momentos concretos distan mucho de adecuase a esta definición.

Visto esto, no veo como puede llegar a ser sano recibir fustazos, palazos o latigazos; ser encerrado en una jaula, comer de un bol, ser atado o inmovilizado, o cualquiera de la miríada de prácticas que conforman este crisol al que llamamos BDSM.

PD: espero que el tono irónico y jocoso con el que trato el tema no sea visto como una falta de respeto ni se saque de contexto.

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Frase del día

Creado el 1 de agosto de 2011 por

Hay autoridades que no se imponen por la fuerza ni por el miedo, sino por el más profundo de los respetos.
-Mirian

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