RyMdeTFE

Blog personal sobre BDSM y nuestra forma de vivirlo desde Tenerife, Canarias

Sobre la relación transitiva de la sumisión

Creado el 22 de abril de 2017 por

Aunque el título del post pueda llevar a confusión, realmente se trata de una reflexión sobre la responsabilidad del Dominante.

Me he topado en varias ocasiones, directamente como afectado o como testigo, con situaciones en las que una persona sumisa, con dominante declarado y collar, comete alguna falta de respeto o similar.

Tal y como dictan las normas y la lógica, me he, o se han, dirigido a su dominante para comentar lo ocurrido y pedir explicaciones o simplemente informar, y cual es mi sorpresa cuando estas personas contestan con un “Eso es cosa suya”, “¿A mí qué me dices?” o “Ella e libre para decir lo que quiera”.

Si bien la tercera opción es totalmente lícita en su relación, ya que se trata de un acuerdo entre las partes, no implica que disuelva la responsabilidad del Dominante en un entorno social.

Para los que no conozcan esta sencilla regla, una persona que se declara sumisa, esclava, propiedad o como quiera declararse, de otra persona dominante, y dicha persona dominante la acepta como tal, inmediatamente queda bajo la responsabilidad de esta, para las cosas buenas y las malas.

Esto quiere decir que, en última instancia, la parte dominante es la responsable de cualquier cosa que haga la parte sumisa en un entorno social. Ya sea porque no le ha explicado las normas que acaten en dicho entorno, porque directamente no quiera que las cumpla o simplemente por llevarla a sabiendas de que no las seguiría o no estaba preparada para ello.

Y volvemos entonces al punto del post. Si una persona sumisa me falta al respeto en un entorno social, yo no tengo absolutamente nada que discutir con ella. Directamente me dirigiré a su Dominante para comentarle la situación o pedir explicaciones.

A partir de ahí, que el Dominante acepte o no que haya sido una falta de respeto, quiera defenderla o disculparse, es otro tema totalmente diferente, pero lo que no concibo es que intente diluir la responsabilidad que tiene para con ella.

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Frase del día…

Creado el 19 de enero de 2016 por

Sumiso, no permitas que tus labios extiendan cheques que tus nalgas no puedan pagar.
– RyM

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Mantenimiento de juguetes y calor

Creado el 19 de julio de 2015 por

Para todos aquellos que vivan en zonas en las que haga mucho calor cuidado con cómo y donde guardáis los juguetes sexuales. La siguientes fotos ilustran algo que puede pasar:

¿Qué ha pasado?

Para empezar, el juguete en cuestión es de goma blanda, lo que es adecuado para ciertas prácticas. El problema de este tipo de material es que es más sensible al calor, que lo puede derretir y deformar con más facilidad.

En circunstancias normales no sería un problema a menos que hiciera demasiado calor, pero en este caso en particular, y por un despiste, se guardó junto a otro juguete de goma dura. Esto hace que la zona en la que ambos entran en contacto se vaya fundiendo, provocando lo que veis en la foto.

La solución

Para empezar guardar los juguetes, sobre todo los de goma blanda, en un lugar fresco, aireado y apartado de la luz directa del sol. En segundo lugar, y como preferencia personal, los guardo en bolsas herméticas individuales con un poco de líquido anti-bacteriano, anti-viral y antifúngico (que por cierto, se me está acabando y tengo que comprar más).

De esta forma evitaremos perder juguetes de forma tonta 😉

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Comunidad vs Intimidad

Creado el 26 de marzo de 2015 por

Quería compartir con todo el mundo un tema que parece que ha provocado más de un malentendido o malestar. Como siempre, esto es una opinión personal, y no un intento de imposición ni la posición oficial de ninguna comunidad a la que pertenezca.

El gran problema, desde mi punto de vista, es la confusión que existe entre lo que es una comunidad y lo que conlleva y lo que es la intimidad y lo que esta a su vez también conlleva.

Según la RAE una comunidad es un “Conjunto de personas vinculadas por características o intereses comunes.” En nuestro caso, un grupo de personas con un tema en común que es el BDSM… ¡y eso es todo!.

En contraposición, la intimidad es la “Zona espiritual íntima y reservada de una persona o de un grupo, especialmente de una familia.” (RAE). Es decir, tu círculo de personas de confianza, con la que te apetece compartir no solo un café, sino otras facetas de la vida.

Parece ser creencia común y aceptada que para estar en una comunidad uno ha de ser amigo y compartir su intimidad con el resto de componentes de la misma, ¡y nada más lejos de la realidad!. En este ambiente la comunidad gira en torno a un tema que ya de por sí expone parte de dicha intimidad, algo tan profundo e importante como es nuestra sexualidad, hablando en su más amplio espectro.

Esta confusión ha llevado, lleva y llevará a casos como que se culpe a la comunidad por el comportamiento, opiniones o acciones de miembros fuera de la misma; que se formen subgrupos y segmentaciones beligerantes basados en amistades e intereses pasajeros; que se generen y aviven conflictos basados en amiguismos o antipatías y se pretenda manipular a la comunidad para que tome parte por uno u otro lado y un amplio etcétera.

Pero no nos rasguemos las vestiduras, porque esto es parte de las dinámicas de grupo en cualquier comunidad, ya sea de BDSM o de macramé. La única diferencia es que se presupone en este entorno algo que por desgracia no abunda tanto como debería: el respeto y la madurez.

Una comunidad BDSM ideal es aquella en la que los participantes, independientemente de sus filias, amistades o antipatías sepan donde están y para qué: un lugar para compartir ideas, discutir posiciones y realizar actos sociales donde no se inmiscuya la intimidad más allá de lo recomendable, en el que conocer gente con cuyas ideas comulgues y con las que no… y eso, de forma natural, da lugar a que cada miembro de la misma cree sus círculos de intimidad con los que compartir eventos privados, otras aficiones o incluso quizás forjar alguna relación.

En dicha comunidad los participantes son proactivos. No esperan una guía o un permiso para escribir artículos, proponer actividades, cursos de formación, eventos sociales o cualquier otra cosa que sirva para sumar, para ser constructivos y ayudar al resto.

¿Que dos o más miembros de la misma entran en conflicto? que lo resuelvan donde debe resolverse, en la intimidad.
¿Que un miembro quiere hacer un evento pero quiere vetar el acceso al mismo? pues que no use la comunidad y lo haga en su ámbito íntimo.

¿Que en un evento de la comunidad hay personas con las que un miembro no comulgue? pues que respete las normas mínimas de educación y evite a esa persona. Un conflicto inútil no ayuda a nadie.

¿Que un miembro no está de acuerdo con las normas de una comunidad? pues que proponga cambios, use los medios que existen para tal fin o se vaya, pero hacerlo echando mierda sin posibilidad de réplica además de ser muy poco elegante demuestra la cobardía y/o intereses espurios de dicho individuo.

En definitiva, y para los que han aguantado hasta aquí, se debe separar muy bien lo que es ámbito de una comunidad y lo que lo es del ambiente íntimo, para evitar problemas ficticios y extenderlos a miembros a los que no les interesan.

Un saludo.

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Conviviendo con los “Y si…”

Creado el 12 de noviembre de 2014 por

Empezar en este mundo con un nuevo complemento es siempre difícil, independientemente del rol. Conlleva muchas dudas, muchos descubrimientos, muchos cambios en nuestros esquemas de la otra persona, descubrir los lugares ocultos de su psique y cómo le afectan determinadas cosas… y el cerebro humano no está nunca cómodo con la incertidumbre.

Una de las formas más comunes que tenemos de gestionar esta incertidumbre es la creación de escenarios, o los llamados “Y si…”. Estas son proyecciones imaginarias de cosas que podrían ocurrir, y pongo especial énfasis en el condicional. Esto es del todo normal, e incluso deseable, pero plantea un gran problema cuando estas hipótesis empiezan a afectar a la realidad. En el entorno BDSM, donde cada parte pone tanto de sí mismo esto es especialmente crítico.

¿Y si rompemos? ¿Y si no es quien parece ser? ¿Y si no soy lo que quiere? ¿Y si quiere estar con otro? ¿Y si se mudara? ¿Y si no es el definitivo? ¿Y si me ha mentido con [algo]? ¿Y si le parezco [algo]? ¿Y si lo que he escuchado es cierto? ¿Y si es como mis anteriores?

He vivido y conocido de cerca este problema en multitud de ocasiones, y no tan solo en el mundo del BDSM. Situaciones futuras ficticias que condicionan nuestro presente o que generan conflictos cuando todo parece marchar sobre ruedas. Esta situación afecta a ambas partes por igual, generando diferentes efectos no deseables.

Por una parte el proyector, llamemos así al que genera el escenario, es víctima de una desazón, un miedo o una rabia que podría perfectamente evitar. Este sufrimiento, ciertamente injusto, se suele acrecentar porque la otra parte “no tiene en cuenta tus sentimientos” y “no comprende por qué estás tan mal”, generando una espiral de conflicto de la que es difícil salir.

Por la otra, el proyectado, llamemos así a la parte sobre la que se crean los escenarios, de repente te encuentras culpado, juzgado y ejecutado de algo que no ha ocurrido y siquiera sabe si ocurrirá, al más puro estilo de Minority Report (2002). No comprende de donde ha salido el conflicto, y a veces siquiera se entera de que tiene un conflicto hasta que le estalla en la cara.

Seguro que hay varias formas de tratar con este problema, pero las únicas que a mi siempre me ha funcionado son la lógica, la calma y el diálogo.

La lógica sirve para uno mismo. Todos generamos escenarios, y muchos, pero los debemos tratar como lo que son, hipótesis, y dejar que la realidad siga su curso viendo que ramas de los mismo va tomando y actuando en consecuencia. Esto nos permite ser justos y que las personas con las que interactuamos se puedan mostrar tal cual son, actuando preventivamente si vemos que las realidades y las proyecciones se van solapando, o dejando decidir si algo es realizable o no y sus consecuencias.

Pero no siempre se puede ser tan lógico y las emociones exacerbadas pueden hacer aparición en un momento dado. En ese momento se debe intentar hacer que entre en la ecuación la calma. Este paso es primordial para poder ir al siguiente. Atacar cualquier asunto emocional en medio de un estallido es, cuanto menos, una mala decisión. Mejor dejar que se enfríen los ánimos y dejar que la lógica vuelva a aparecer o al menos estar preparados para un diálogo entre adultos cabales.

La última herramienta, y la primordial cuando el conflicto ya ha ocurrido es el diálogo. Creo firmemente que esta es siempre la vía. Por un lado el proyector puede expresar sus miedos o barreras, liberándose de este peso, y por el otro el proyectado tiene toda la información para poder gestionar el conflicto. Esto puede llevar a cambios en la relación, puesta en común de detalles no hablados antes o simplemente a la aclaración de conceptos, pero sea cual sea el resultado siempre ser mejor que no haberse enfrentado al problema.

En resumen, mi consejo es siempre vivir en la cada momento como lo que es, siendo responsable y teniendo cabeza, pero no dejándose llevar por las irrealidades.

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