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Blog personal sobre BDSM y nuestra forma de vivirlo desde Tenerife, Canarias

Instrumentos: la cuerda

Investigación

Creado el 30 de julio de 2008 por

Actualizado el 3 de septiembre de 2008.

La cuerda es uno de los instrumentos más versátiles a la hora de llevar a cabo prácticas de BDSM. No solo tiene la función básica de amarrar o inmovilizar en un bondage, sino que, con un poco de maña y el conocimiento de unos pocos nudos, puede suplir una gran cantidad de instrumentos.

Hacer un estudio sobre la cuerda podría ser demasiado extenso, ya que es uno de los instrumentos usados por la humanidad casi desde su aparición y para muy distintos menesteres, así que me centraré en lo que nos concierne a nosotros como practicantes del BDSM.

Descripción

Una cuerda o soga es un material elaborado de fibras, ya sea enrolladas o trenzadas, con el fin de obtener una resistencia elástica que nos permita retener, arrastar o elevar objetos pesados.

A nivel físico podemos diferenciar varias partes:

  • Los chicotes: son los extremos de la cuerda. Suelen estar rematados usando un falcaceado para que no se deshagan.
  • La mena: es cómo se llama al grosor. En europa se mide en mm, aunque podéis encontrar otras medidas, como la pulgada, en otros paises. Es un factor importante al calcular su resistencia.
  • El seno: la longitud.
  • El alma: el núcleo de una cuerda trenzada.
  • La camisa: protege al alma como una cobertura.

Historia

La cuerda es uno de las primeras herramientas que usó la humanidad desde la prehistoria, y desde entonces se ha convertido en una parte elemental de las actividades humanas básicas. Se han encontrado fragmentos cuasi-fosilizados en la cueva de Lascaux que datan del 17000 AC.

El primer registro escrito es en Egipto, alrededor del 4000 AC. Se detalla el uso de juncos, y más tarde de otras fibras como hierba, cuero o pelo para crear cuerdas para la construcción. Más adelante se extendió por toda asia, y sobre el 3000 AC se encuentran las primeras referencias a cuerdas hechas de cáñamo en China.

No fue hasta la década de 1950 que se empezaron a utilizar fibras sintéticas para su elaboración. Hasta entonces solo se conocían las naturales.

Clasificación

Las cuerdas, debido a su versatilidad y al extenso uso al que han sido sometidas a lo largo de los siglos, pueden encontrarse en una gran cantidad de formas y tamaños, pero existen algunas características claves con las que podemos clasificarlas, como pueden ser el material, el trenzado y su tamaño.

Por el material de las fibras

Podemos clasificar las cuerdas mediante del tipo de fibra con el que están creadas.

Las fibras naturales provienen en su mayoría de las plantas. Las fibras suelen ser cortas, duras y ásperas, con tonos entre el marrón tostado y el gris. Suelen estropearse al exponerlas a la luz ultravioleta del sol o al contacto con químicos o con el agua, que las termina pudriendo. También son las favoritas en el shibari clásico debido a su estética tradicional y al olor que desprenden tras ser tratadas.

Podemos encontrar, entre otros, los siguientes materiales:

  • Cáñamo:el cáñamo es una fibra elaborada a partir de la planta del Cannabis sativa (no confundir con la planta de la marihuana). Es la que tiene una mayor historia, ya que ha sido usada durante miles de años, y es a su vez también la cuerda tradicional en el arte del shibari.Entre sus ventajas destaca que ofrece una gran resistencia a la tracción y al desgaste. Sin embargo es muy sensible a la radiación UV y se deteriora fácilmente con el agua, así que es una cuerda para uso en interiores.

    Es muy abrasiva, por lo que desalienta desde un principio el forcejeo tras una inmovilización. Sin tratar, nos encontramos con una cuerda de tacto bastante áspero, pero tras el lavado y preparación lograremos, aparte de un tono grisáceo, mucha más suavidad, casi como el algodón, aunque seguirá manteniendo sus propiedades abrasivas.

  • Yute: esta fibra se fabrica con el interior de la planta de la familia de la Tiliáceas. Comparte muchas características con el cáñamo, incluidas sus propiedades abrasivas, aunque no es tan áspera, por lo que es bastante valorada en el shibari.
  • Algodón: el algodón sin tratar es una fibra tiesa y áspera, pero al igual que el cáñamo, tras el lavado conseguimos un tacto más suave. Su nivel de abrasión es bastante bajo, por lo que suele ser usada para bondages eróticos o en los que la inmovilización sea un medio, no un fin. Como desventaja encontramos que no es una fibra fuerte, por lo que no es adecuada para suspensiones.
  • Manila: se obtiene a partir de la planta de Abacá, de la famila de las bananas. Tiene como ventaja que no se pudre, y es bastante resistene a la luz UV y a la abrasión, por lo que es usada en los amarres de grandes barcos. Se trata de fibras duras y ásperas, que al igual que el sisal, se pueden quebrar y dejar astillas en la piel, por lo que no es recomendada para el bondage.
  • Sisal: el sisal se extrae de la pita, planta de la familia del Agave. Es el equivalente moderno del cáñamo, pero en este caso el lavado y planchado no ayudan a suavizarlo. Tiene fibras muy duras que se pueden quebrar y dejar astillas en la piel. Además es menos resistente. Al igual que la manila, se desdaconseja su uso en bondage.
  • Otras fibras: podemos encontrar en el mercado otras fibras más exóticas como la seda, el coco, el arroz o la crin de caballo o de cualquier otro animal, aunque estas son tan raras de encontrar que difícilmente serán usadas en sesiones.

Las fibras sintéticas son hipoalergénicas, fáciles de mantener y no necesitan de preparación previa a su uso. Además son áltamente especializadas, creadas para usos concretos. Normalmente son más ligeras que su equivalente natural.

Los materiales mas usados son:

  • Poliamida (nylon o nilón):es la fibra más resistente de todas las comunes. Es bastante resistente a los agentes abrasivos, como la luza solar, químicos, etc. Además, su resistencia elástica hace que pueda extenderse hasta un 40%, siendo muy buena absorviendo tirones. Los nudos deslizan muy bien.Su tacto es sedoso y liso, casi como el algodón. No roza ni crea rasparuras, pero puede llegar a quemar si se desliza rápidamente sobre la piel.
  • Poliester (Dracón): tiene una resistencia similar a la del nylon, pero no es tan elástica. Su ventaja es que es más resistenete a la luz UV y a la abrasión, además de poder conseguirse en mercerías en una amplia gama de colores.
  • Rayón: es una fibra prácticamente igual al nylon, pero su coste es bastante mas elevado.
  • Polipropileno: este material es muy ligero, además de tener la propiedad de flotar y ser muy barata y fácil de encontrar, aunque es muy sensible a la radiación UV. Su tacto es duro y áspero, por lo que se desaconseja su uso para bondage.
  • Kevlar: es un material más fuerte que el acero. Su coste es tan exagerado que solo se suele encontrar como alma de algunas cuerdas especializadas.
  • Otras: podemos encontrar en el mercado otras cuerdas de plástico o de escalada, pero su uso como elemento de bondage es limitado o nulo.

También se pueden encontrar cuerdas realizadas con metales, pero su uso suele estar restringido a suspensión de grandes estructuras y taréas similares.

Por el tipo de elaboración

Existen dos formas básicas de elaboración.

La cuerda enrollada, o cuerda retorcida se forma enrollando las fibras en ramales. Estos ramales a su vez vuelven a enrollarse, pero en sentido contrario, otorgando resistencia y equilibrio a la cuerda en un proceso llamado colchar. Se suelen usar 3 ramales, aunque se pueden encontrar con más. Este proceso se puede repetir varias veces para crear cuerdas más gruesas.

Es el método tradicional de creación, ya que permitía la unión de las fibras cortas en cuerdas más largas.

Esta configuración hace que no se deslice tan bien por la piel, mordiéndola y dejando marcas diagonales y paralelas muy bonitas sobre la misma.

La cuerda trenzada está formada por de 8 a 20 fibras dispuestas en forma de malla alrededor de un núcleo. Suelen usarse con fibras sintéticas para aportar dureza, incluso con distintos materiales.

El núcleo se llama alma y está formado por miles de hilos contínuos en toda la longitud de la cuerda, aportando del 65% al 85% de la resistencia total de la misma. Ésta se encuentra rodeada de una camisa que la protege de los agentes externos, normalmente trenzada en forma de diamante y aportando del 15% al 35% de la resistencia. Esta configuración las hace más resistentes que su contrapartida retorcida.

Las podemos encontrar en varias configuraciones como la hueca (sin alma), que es más firme y ejerce menos presión sobre los tendones, la sólida, que aporta firmeza o el doble trenzado, en el que el alma también está trenzada. Esta última opción es mas cara, pero también mucho más resistente.

Este tipo de cuerda es mucho más suave, por lo que es recomendada para el bondage erótico, aunque no deja unas marcas tan interesantes. También son más fáciles de anudar y manipular, deslizándose también mejor que las retorcidas.

Existen otros tipos, como las sólidas o de una sola fibra, aunque no entraremos en detalles sobre los mismos.

Por su tamaño

Técnicamente podemos clasificar las cuerdas, segun su tamaño como:

  • Sedales: menos de 2mm de mena
  • Cordiños: 3mm de mena y menos de 6m de seno
  • Slinga: de 7 a 11mm de mena y de 7 a 10m de seno
  • Manila: de 12 a 18mm de mena y de 11 a 100m de seno
  • Cuerda: de 9 a 15mm de mena y más de 20m de seno
  • Soga: de 15 a 30mm de mena y más de 20m de seno
  • Otras: maromas, estachas, calabrotillos y calabrote

Sin embargo, para los usos que nosotros le damos, tenemos que tener otras medidas en mente.

Lo normal es usar cuerdas de entre 6 y 12mm de mena. Si usamos más pequeñas corremos el riesgo de cortar la piel, mientras que más gruesas harán que los nudos sean más difíciles de hacer y más incómodos.

Las de 6mm son las típicas que vemos en las imágenes de shibari tradicional. No son suficientemente estrechas para cortar, pero si que pueden llegar a hacer daño, aunque esto también hace que procuren mayores sensaciones.

Las de 8mm son las más usadas en el bondage general ya que son las más cómodas. Es también la medida recomendada para los que estén empezando.

Las de 10-12mm son usadas para atar a hombres muy grandes o personas con la piel muy delicada. El problema que tiene es que es tan gruesa que los nudos serán demasiado grandes, antiestéticos y molestos para el sumiso.

En cuanto al seno, lo normal es tener algunas cuerdas cortas, de 2 a 3m para las ataduras de manos, piernas, etc., otras un poco más largas, de 7m, para propósito general, y otras más largas, de 10, 12 o 20m para hacer karadas o bondages de cuerpo completo. Lógicamente estas medidas son orientativas, ya que dependerá mucho de la persona a atar.

Mantenimiento

A continuación se detallan las técnicas más comunes de mantenimiento. No son las únicas ni sirven para absolutamente todas las cuerdas, pues eso conllevaría un monográfico, pero sirven como una guía de referencia.

En general hay que mantener las cuerdas lejos de los agentes químicos, las altas temperaturas y la luz ultravioleta. Todos estos agentes la debilitarán.

Finalizar los cabos

Un factor a tener en cuenta es que hay que finalizar los cabos, ya que de lo contrario se desenroscarán o desenrollarán. Existen varios métodos.

Los más sencillos van desde hacer un simple nudo al uso de cinta adesiva o aislante, pasando por los manguitos termocontraibles. Estos métodos, aunque rápidos y efectivos, suelen ser poco estéticos.

Las fibras sintéticas pueden sellarse con calor a la hora de cortarse, ya sea usando una herramienta caliente o dándole forma con fuego. Las fibras naturales se pueden falcacear usando bramante, hilo grueso, hilo dental o alguna otra fibra mucho más fina.

Lavado

Las cuerdas se ensucian con el uso, al arrastrarlas por el suelo, por el manoseo y por el contacto con la grasa y los fluidos del cuerpo humano.

La primera vez hay que lavarlas en agua templada, a mano, durante 5 horas. Usaremos un detergente muy suave, como aquellos usados con la lana. Después de esto hay que aclararla muy bien con agua fria para eliminar el detergente o los productos químicos que pueda tener.

El resto de ocasiones lo normal es usar los programas de ropa delicada de nuestra lavadora, introduciendo la cuerda en una bolsa de lavado. Igualmente se han de usar detergentes suaves.

Si tienen manchas de cera se podrán eliminar fácilmente con agua caliente, mientras que las manchas de sangre necesitan un aclarado de 3 a 4 horas en agua fria antes del lavado. Sin embargo, en este último caso se recomienda la esterilización o desechar la cuerda.

Secado

El secado ha de producirse en un sitio seco y ventilado, nunca con la ayuda de fuego. La cuerda ha de secarse estirada y tensa tirante un período de 4 días, o 1 semana si se trata de una trenzada para que pueda secarse el alma.

Preparación

Una vez seca, si es una fibra natural, se han se quemar las fibras sueltas con un pequeño soplete o vela, con cuidado de no quemar la cuerda.

Tras esto se aplica con vehemencia algún tipo de cera o aceite. Tradicionalmente se usaba aceite de bisón, pero hoy en día se usan aceites no animales e hipoalergénicos, cera de abeja o buenos aceites para cuero.

Durante este proceso se debe aprovechar para eliminar cualquier impureza o aspereza que se encuentre.

Guardado

Las cuerdas hay que guardarlas en un lugar oscuro, ventilado, seco y lejos de la suciedad o de agentes químicos.

Si se van a usar con fecuencia, se deben guardar enrrolladas en un gancho o mejor formando una trenza. Si no es así se pueden almacenar en un rollo flojo. Nunca hay que guardarlas en bolsas, ya que puede podrirlas a causa de la humedad. También hay que evitar guardarlas con nudos o con ángulos muy agudos, ya que la debilitarían.

Seguridad

Antes de empezar a usar una cuerda para cualquier actividad, hay que comprobar su estado, así como las terminaciones, ya que si estas son muy duras o rígidas pueden causar heridas. Si se encuentra alguna deteriorada, es mejor evitar su uso.

Es también aconsejable probar primero la reacción del sumiso ante el material de la cuerda para evitar reacciones alérgicas en medio de una escena. Así mismo se debería comprobar que se dspone de unas tijeras de seguridad capaces de cortar la fibra a usar.

En algunas persona con piel sensible pueden aparecer moratones y rozaduras. En ese caso se recomienda usar grosores mayores y tratar la piel con cremas tras una sesión.

En caso de querer realizar suspensiones, hay que tener muy en cuenta el factor de carga que tiene la cuerda, para evitar accidentes no deseados. Éste es el máximo peso que puede soportar una cuerda sin romperse, y dependerá de la mena y del material.

Hay que tener también en cuenta que algunas combinaciones de fibra, elaboración y tamaño pueden ejercer más presión sobre un punto, por lo que se pueden dañar tendones o dificultar la circulación. En cualquier caso, al igual que en el bondage en general, se recomienda no atar las articulaciones ni el cuello.

Enlaces

Tiendas

Quisiera agradecer a todos aquellos que han colaborado aportando críticas o mejoras a este artículo, en especial a los usuarios del foro de someteme.com.

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. […] ya un tiempo escribía un post sobre los distintos tipos de cuerdas y su uso en bondage. Pero nó solo de cuerdas vive el bondager. Cadenas, tela, esposas, […]

  2. Buenas

    En primer lugar, lamento hacer esta corrección (bueno, mentira, me encanta corregir, pero es una pena que en este texto tan bien escrito, haya un error tan garrafal): chicote es la punta del cabo, el cabo es toda la cuerda, al menos en el mundo náutico http://www.wordreference.com/definicion/cabo
    En segundo lugar: yo, personalmente, uso cuerdas de dyneema: aguantan mucho mejor el rozamiento, duran medio millón de veces más (las mías las tengo desde 2005 y ahí siguen, un poco desteñidas por el paso del tiempo, pero en excelente estado), tremendamente suaves (no producen casi fricción, lo cual es ideal para mí, que soy discreto) y, si usas poleas como yo, verás que al no emitir tantas fibras, te duran el triple las poleas, pues no se tupe tanto el espacio entre los rodamientos.

    Si te gustan más las fibras naturales por la abrasión… eso es asunto de cada uno, pero con las artificiales, tras años de deportes en los que uso cuerdas y años de “ejercicio” en el que también, es lo mejor que he probado hasta el momento (cuidado, que fluyen tan bien que puedes apretar demasiado sin darte cuenta al principio)

  3. Muchas gracias por la info. La verdad es que en bastante material que tengo pone el nombre de manera indiferente, pero rebuscando por ahí en otros sitios creo que tienes razón, así que lo he corregido en el texto.

    En cuanto a esas otras cuerdas tendré que investigar, pero a mi me sigue gustando que tengan algo de mordida… tradicional que es uno 😉

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